Saturday, December 15, 2007

Concierto con videos del celular

Esta es una historia de hace una semana atrás. La música es tomada en serio en este país. Me refiero a que no es monopolio de la juventud guitarrera o de bandas (musicales) de amigos. La música es una actividad importante y a la que la gente se dedica de verdad. Como si fuera un deporte, muchos practican de forma metódica y dedicada con su grupo hasta que logran el nivel que quieren. Entonces, ofrecen un concierto. Estos conciertos son ya rutinarios, ellos saben de antemano cuando lo van a ofrecer. Se preparan para que les salga impeque.

Entonces, Laura nos invitó al concierto que su orquesta sinfónica organizó para Navidad. Nos invitó con todo, nos pagó los caros asientos en torno a la mesa y nos envió la información para que tuviéramos un hermoso día. Era el concierto de Navidad de la orquesta sinfónica voluntaria más antigua de EEUU. La orquesta de Melrose, Massachusetts. Laura es violinista en esa orquesta.

Como la invitación fue cursada con meses de anticipación, cometimos el error de invitar a Javier y Francisco al momento de recibir la invitación. Dijeron "sí", "bueno", "ya", y "que rico". Así que respondimos que ibamos a ir los cuatro al concierto gratis (porque, como ya dije, Laura había pagado). Cuando llegó el sábado, le avisamos a Javier que tenía que estar isto a las cinco pm para que tuviéramos tiempo de ir al Zoológico de por ahí mismo (este es otro cuento, iluminan todo el zoológico para cada noche de fin de año; las serpientes se tragan una guirnalda de ampolletas y se ven fantásticas). Obviamente le Javier tenía que estudiar y no podía ir. Fueron arduas negociaciones que se resolvieron bien debido a la promesa de comida.

La Marcela lo pasó super en el concierto. Esa era la idea. Como ella sufrió desnutrición navideña en su infancia, está en terapia nutricional navideña de adulta. La orquesta tocó música clásica, luego una cantante se mandó unos temas de película, de esos de las iglesias del Harlem,




y finalmente todos cantamos con la orquesta.





Dos horas bien entretenidas. Al final, Javier dijo que le había gustado la nieve que caía en el escenario y el Francisco dijo que le gustó todo. Además a los dos les gustó comer uva, galletas y queso y tomar lo que pudieron comprar. Aquí pueden ver la sombra del Francisco tomándose un trago mientras su hermano se averguenza de la conducta desenfrenada del menor que es observada por la Maju y su marido (puras sombras, pero el pencazo del Pancho queda clarito)



No pasamos al zoológico porque estaba muy frío y la Marcela estaba en esos días femeninos combinados con un resfrío yegua que la tenía con mocos, pollos y fiebre.